jueves, 12 de noviembre de 2009

Nuevos disturbios en torno a La Saladita

Una vez mas somos testigos de actos de violencia entre puesteros a lo largo del Riachuelo, frente a la famosa "Feria de La Salada". Se resisten aquellos a que se lleve adelante la orden del Juez Federal de Quilmes Luis Armella para que se desalojen los puestos ilegales ubicados a la vera del Riachuelo en el plazo de 30 dias... conforme la intimación recibida en tal sentido por el flamante intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, sucesor de Jorge Rossi. Según relata lapoliticaonline.com los dueños de los puestos solicitan pasar las fiestas primeros, que es la época de mayores ventas, y que se les otorgue un plazo de 90 dias para "negociar" con el Intendente de Lomas de Zamora. Tengamos en cuenta que dichos puestos son ilegales, y que los problemas sanitarios que tienen son vergonzosos, con riesgo para la salud de la gente y para el medio ambiente", según palabras del jefe comunal. No solo ello, sino que obstaculizan las obras para
cumplir con el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.
Destaca el sitio web que vengo citando, que un referente de los puesteros ilegales de la zona ubicada fuera del complejo trasmitió a este medio que "se corre el rumor de que nos quieren sacar pero vamos a resistir, si tenemos que cortar calles o impedir el paso a la feria internada lo vamos a hacer".
Otros vecinos de la zona, cita también lapoliticaonline, aseguran que el conflicto “es muy complicado” y temen que la intransigencia de los comerciantes genere "una tragedia". En este marco, revelaron que como “hay mucha necesidad social y algunos están en el límite de la legalidad puede suceder una muerte”.
Lo ciertos es como señala la dirigente Susana Ledesma que "como la calle Tilcara fue usurpada por los comerciantes en la zona no pueden ingresar colectivos, ambulancias ni patrulleros por lo cual esto es una boca de lobo".
En este escenario, se desarrolla el "negocio" de la feria, que como todos saben comercializa artículos y prendas en infracción a las leyes 11.723 y 22.362 y medicamentos en infracción a la nueva legislación penal vigente. En otras palabras, pareciera que estuvieramos en presencia de un lugar donde la ley no es exigible y donde todo estuviera permitido por el solo designio de sus responsables de no acatar ni las desiciones judiciales, ni comunales ni sentirse obligados por la legislación vigente.
RJ


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